Aprender a Pensar

Bitácora de clase

Edmundo Mendez Guzman

Universidad La Salle México

Un libro que es un cerebro

A continuación me voy a permitir añadir un comentario de  acerca del libro de Douglas Hofstadter “Gödel, Escher, Bach: Un eterno y gracil bucle”. Cuando entendí que mi formación autodidacta en computación necesitaba un empujón, decidí cursar una maestría en la disciplina. Era enorme el hueco en lo referente a matemáticas.  El primer maestro que tuve en la maestría del CENAC fue el Dr. Leopoldo Galindo Soria en el curso de Lenguajes y Autómatas. Su manera de dar clases me ha parecido muy acertada y ha influido en mí hasta la fecha. Una lectura que era parte del curso fue la primera parte del libro citado. Me inspiró leer cómo de manera ingeniosa estos tres grandes del espíritu humano cruzaban ideas en una sola.  Bueno, no importa mi opinión, importa más leer la del Maestro Olvera y, por supuesto, animarse a leer el libro:

Un libro que es un cerebro

Martín Bonfil Oliver

Gödel, Escher, Bach, un eterno y grácil bucle
Douglas R. Hofstadter
Ttraducción de Mario A. Usabiaga y Alejandro López Rousseau,
Barcelona, Tusquets, 1987, XXX + 182 p.
ISBN 968-823-118-5

Este libro, que le valió a su autor el premio Pulitzer en 1980, establece aproximaciones, a través del razonamiento matemático y la reflexión sobre el pensamiento, al problema de la conciencia, de cómo el cerebro, dentro de sus funciones, cubre también la de establecer el modo de ser del individuo. No en balde se trata de un texto que toca, que arrastra, que conmueve

Durante diez años guardé un ejemplar de un libro esperando conocer a alguien que pudiera apreciarlo debidamente. Se trataba de Gödel, Escher, Bach, una eterna trenza dorada, de Douglas F. Hofstadter (en la traducción original del Conacyt, hoy sustituida por la versión española de Tusquets).
La persona llegó, y aunque no sé si finalmente lo leyó, no me arrepiento: pude regalarle el que considero uno de los libros más maravillosos y estimulantes jamás escritos. Probablemente también uno de los más reveladores.
Tratar de justificar las aseveraciones anteriores sería inútil. Una de las características de la obra maestra de Hofstadter (ganadora del premio Pulitzer en 1980 —la edición original en inglés apareció en 1979— y, claro, nunca superada por su autor) es su barroca riqueza y complejidad.
¿De qué trata geb (como lo llaman sus fans)? Por supuesto, de la música perfecta de Bach, los intrigantes grabados de Escher y el enloquecedor teorema de Gödel, que puso de cabeza a la comunidad matemática. Pero también, según la Wikipedia, de metamatemática, simetría, inteligencia artificial, sistemas formales, computación, paradojas, budismo zen, genética, biología molecular, lógica, teoría de números, sintaxis, cerebro, mente y cognición, semántica, libre albedrío y determinismo, holismo y reduccionismo, lenguajes de programación, isomorfismos y significado, traducción, forma y fondo, contrapunto, semiótica, códigos, autorreferencia, recursión, auto-organización y conciencia. Entre otros temas, añado yo.
Frente a semejante avalancha de contenidos —con la que, no obstante, Hofstadter logra tejer una fascinante red de interrelaciones múltiples que mantiene siempre su unidad (logro magistral, comparable a una fuga a seis voces de Bach)—, no es extraño que el propio autor tenga dificultades para describir de qué se trata en realidad su libro. Pero en el prólogo a la edición por su vigésimo aniversario revela haber descubierto que el verdadero tema medular del libro es la conciencia.
O más precisamente, lo que muchos consideran la pregunta última acerca de la conciencia: ¿qué proceso hace posible que un cerebro hecho de neuronas sea capaz de generar no sólo la mente, sino el yo, la sensación de autoconciencia que permite a Descartes —y a todos nosotros— decir “pienso, luego existo”? ¿Cómo puede el cerebro generar el alma?
Para llegar a su respuesta, Hofstadter recurre a una intrincada red de conceptos, comparable sólo con la que forma un cerebro humano. A través de uno de los temas recurrentes del libro —los sistemas con varios niveles y su potencial para dar origen a fenómenos emergentes—, propone el concepto bucles extraños (dos ejemplos sencillos son la paradoja del griego Epiménides, “todos los griegos son mentirosos”, o el par de manos del famoso grabado de Escher, que se dibujan mutuamente).
La idea de los bucles extraños, aunque poderosa, es compleja y todavía no es popular. Para mostrar su potencial, baste decir que el filósofo Daniel Dennett ha construido una teoría formal y esencialmente completa de la conciencia basada en ella. Por su parte, Hofstadter acaba de publicar I Am a Strange Loop (“Soy un bucle extraño”) para profundizar y aclarar el concepto.
Leí geb en los años ochenta, cuando estudiaba la licenciatura. Lo descubrí casualmente en El Parnaso de Coyoacán. Me atrajeron las pinturas de Magritte que contiene. Me sedujo su estructura en capítulos alternados con ingeniosísimos —y casi intraducibles, por su riqueza— diálogos entre la Tortuga y Aquiles. Me atrapó a pesar de su complejidad, de los ejercicios matemáticos que el autor propone al lector, de sus casi mil páginas. Hoy, veintitantos años después, confirmo que ha sido uno de los libros que han cambiado mi forma de ver el mundo. Compartirlo es difícil, pero vale la pena intentarlo. Ojalá aquel ejemplar, comprado en una librería de viejo y regalado de corazón, enriquezca otra vida.

Martín Bonfil Olivera es químico farmacobiólogo y divulgador científico en la unam. Su libro más reciente es La ciencia por gusto (México, Paidós, 2004)

01-The barbarian



escrito el 8 de marzo de 2011 por en General


3 Comentarios en Un libro que es un cerebro

  1. 1

    El Departamento de Mecánica e Ingeniería Industrial de la Universidad de Qatar trabaja en una nueva tecnología para bajar las altas temperaturas que se esperan en los estadios durante el Mundial de Futbol de 2022.
    En lugar del aire acondicionado, se planea desarrollar una nube mecánica hecha de un componente de carbono resistente y a la vez ligero, a la que se inyectará gas helio para que flote; el mecanismo aprovechará la energía solar para alimentar cuatro propulsores ubicados en cada esquina.

    La plataforma aérea, de forma rectangular, se quedará suspendida en las alturas a fin de ofrecer sombra a espectadores y jugadores, proporcionando un clima agradable (el calor en los desiertos del Golfo Pérsico es muy intenso), y se manejará mediante control remoto. También estará programada para cambiar sobre el estadio su posición siguiendo el recorrido del Sol.

  2. Magdalena Maldonado | 19-06-2011 a las 14:33 | Denunciar Comentario
    2

    El tema es músical, matemático o totalmente científico? Lo puede comprender cualquier neófito? Se consigue actualmente en cualquier librería? Saludos

  3. Ulises | 31-12-2015 a las 5:28 | Denunciar Comentario
    3

    Estoy considerando muy seriamente comprarme este libro pero todavia no puedo encontrarlo en las librerias. Gracias por la revisión.

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